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  • ¡SOBREVIVà A LA ZONA CAFETERA!

    Ahora sí, por fin me atrevo a desahogarme de ese bendito karma escolar que mencioné anteriormente. Para hacerlo, me es más fácil comenzar por el PEOR viaje de integración de mi VIDA. Proseguiré a enumerar las razones por las cuales deseé y me arrepiento, hasta el día de hoy, haber aceptado y pagado por aquel paseo.

    Paseo: La Zona Cafetera
    Año: 1998
    Días: 5
    Curso: Grado sexto
    Nivel de emoción antes del paseo: 8 / 10
    Nivel de emoción después del paseo: menos infinito / 10

    Razones por las cuales alguna vez pensé en lanzarme por el balcón de la finca donde nos hospedamos:

    1. En aquella época yo era una persona poco querida por muchos de mis compañeros, y de algunos profesores. Un corte de pelo llevó a que me pusieran sobrenombres y que no me dejaran un minuto en paz. Precisamente tuve la mala suerte de que a ese paseo nos acompañara una de las profesoras que se burlaba de mí y a quien yo no le caía muy bien, nombre: Ángela, profesora de matemáticas. Por razones mencionadas no importaba si yo pasaba la calle y me atropellaba un carro, o me mordía un perro, nadie se hubiese inmutado y a nadie le hubiese importado. Desde el primer momento me sentía APARTADA de un paseo de INTEGRACION.

    2. Al llegar a la habitación donde algunas de las mujeres del curso se quedarían, solo conté 6 camas y un catre, adivinen quien llegó tarde para la repartición de camas y preciso le tocó el catre… No sólo era la desdicha del catre, sino que debajo de aquel habitaban cantidades de bichos, incluyendo zancudos, arañas y cucarrones, gusanos verdes y amarillos, pulgas, moscos y moscas, ciempiés, casi llegue a encontrar un alacrán ¿Quién podría dormir tranquilo en una cama así?

    3. Por lo menos los bichos anteriores se encontraban habitando la única bañera que había en ese cuarto, es que a uno hasta le daba ganas de quedar oliendo a mierda que meterse a bañar pisando y espantando semejantes porquerías.

    4. Si hacemos la relación entre la bañera y mi catre, surge la siguiente razón. Todas mis compañeras que se bañaban, salían desnudas a secarse en el cuarto, y claro como mi catre quedaba mas cerca del baño, todas decidían poner el culo pelado encima de la almohada donde yo solía poner mi cabeza para dormir, y de paso aprovechaban a echarse pedos mientras se secaban los pies, estando obviamente sentadas sobre mi almohada. Es que ya ni podía voltear la almohada de lado, porque al día siguiente y todos los días era el mismo cuento de la secada y los pedos.

    5. Salimos a un paseo a comer dizque una deliciosa trucha cultivada en río con un exquisito plátano maduro. Mi compañera de asiento en el bus, siempre fue mi mejor amiga del colegio, Ruth. Por pura mala suerte mía, Ruth esa tarde no se sentía muy bien en el bus, y claro, no sostuvo el vomito y tuve que presenciar una de las vomitadas más berracas al lado mío y después con atracción de moscos incluida. Después de aquel evento y olor... ¿quien putas iba a disfrutar de un almuerzo formidable de trucha y plátano? ¡Yo no!

    6. Una noche, y por el resto de los días quedé amenazada con puño cerrado por una profesora. No, esta vez no fue Ángela, la gran maestra de matemáticas (porque aquí entre nosotros a esa vieja le gustaba mas clavar un 1 que enseñar como una verdadera maestra), sino Yolanda, la secretaria de bachillerato. Mis lectores se preguntarán ¿qué carajo hice para que me amenazaran? La respuesta es, como siempre: NADA. Recuerden, yo sólo fui una víctima del karma. Resulta que en la habitación donde yo dormía, con pedo de compañeras en la cara, se estaba quedando mi prima Janine también y en esa época nosotras siempre discutíamos por pendejadas. Da la casualidad que una noche nos pusimos a discutir sobre tener la luz prendida o apagada para dormir, y obviamente mi voto era para la luz prendida porque tenia que estar atenta durante la noche que ningún bicho se me subiese por la pierna o me picara por todo el cuerpo, o incluso me inyectara veneno. Claro esta que ese no parecía ser problema de ninguna otra persona, y menos de prima, por lo tanto la pelea comenzó hasta que a Janine le dio por ir a sapear (entiéndase por “acusar”) al cuarto de las profesoras, el cual quedaba muy convenientemente al lado de nuestra habitación, y preciso viniera Ángela a regañar. Lo más gracioso es que cuando Ángela abrió la puerta como una salvaje, un saltamontes gigante se metió al cuarto. Todas mi compañeras comenzaron a gritar, pero da la casualidad que solo a mi se me paró el bicho sobre la pierna, y al yo gritar y salir corriendo Yolanda decidió acercarse a ver que sucedía. Además de empujarme hacia el cuarto de las profesoras, Yolanda decidió amenazarme con puño cerrado y decirme que si no dejaba de molestar me iba a romper la jeta. Yo en ese tiempo no tenia la fuerza para devolver insultos verbales, porque si acepto, yo era como estúpida y me dejaba de la gente. Al subirme a uno de los camarotes donde las profesoras me encontré con la sorpresa de un cucarrón gigante, pero preferí subirme como pude al voltearme y observar que Yolanda aun, después de 10 minutos, seguía con el puño cerrado y los ojos fijos en mi.

    7. Otro engaño de excursión fue subir por una loma de bosque, dizque porque al final la vista iba a ser impresionante y nos iban a recompensar con un agua de panela con queso de lo mejor. Pues si, en esa subida fue que algunos del grupo se adelantaron y otros se atrasaron, y sin guía me quede en ese bosque. Yo sabia que no estaba perdida porque solo había un camino de subida y otro de bajada, pero lo que si me dio susto fue que por culpa de un burro que bajaba solo por el lado de subida, porque el inepto e imbécil dueño del burro no era capaz de sostenerlo, casi me voy a un abismo, si no es porque mis reflejos surtieron efecto en el instante y me quedé quieta junto a una pared de rocas que se encontraba cerca. Creo que esos reflejos estaban activos por la cantidad de dulce que me toco llevar de contrabando a la excursión, porque así de buenos eran los profesores acompañantes, que ni siquiera nos dieron de comer antes ni después. Recuerdo que duramos sin comer por como 7 horas. Ah, y era obvio que cuando logre llegar a la pura loma, el agua de panela estaba escasa y el queso nunca lo vi por ningún lado.

    8. El baño después del bosque fue en la piscina de la finca donde nos hospedábamos. El tamaño de la piscina era mediano para casi 30 personas, y sumándole las ranas con sangre e infecciones que salían de alcantarillas cerca en una fuente dentro de la fina, y los cucarrones que azotaban el agua, esta piscina tenía más bacterias e infecciones que desperdicios de muestras de pacientes en laboratorio químico. Lo cual me lleva a la siguiente razón.

    9. El agua de la piscina me provoco infecciones en oídos, ojos y garganta. Ya para los últimos 2 días de este paseo yo no podía ni hablar del dolor que tenia ni la congestión. No tenía ganas de bañarme ni de levantarme del catre. De nuevo, como a NADIE le importaba lo que me pasaba, mis supuestas amigas y claro a la señora Ángela les dio por comenzar a burlarse de mi, diciendo que yo era una sucia que no me bañaba, y que las picadas en todas las piernas, lo cual no pude evitar por más que intente, se debían a mi grado de suciedad.

    10. Mi sufrimiento e infecciones no fueron suficientes, no, el castigo tenia que seguir. Preciso la noche anterior a irnos me llego la menstruación. Claro, yo en ese estado paupérrimo que me encontraba, es que ya hasta dormía sentada con otra compañera, no tenia ganas de cambiarme y así fue como dormir con la misma ropa con la que viajaba al día siguiente, y así fue como por fin al llegar a Bogota parecía, por mas desagradable que suene, ustedes me perdonaran, que me hubiese desangrado todo un día; una escena de crimen jamás lucirá peor de lo que yo deje ese asiento del bus.

    Aquellas etapas en mi vida que pasaron y... FELIZMENTE agradezco al cielo que no pasarán de nuevo.

    ¡ESO SI, SOBREVIVÍ A LA ZONA CAFETERA!
    :DD

  • Mi Karma Escolar

    Los paseos de grupo en el colegio generalmente son una gran experiencia para muchos estudiantes, se pasa con amigos, se disfruta, se goza, se pasea... pero ese no es el caso mío. Durante los años estudiando en el colegio he sabido cargar además de ropa y objetos personales, un karma a los paseos grupales dentro de Colombia. Y no crean que es de que me pasa algo malo un día; no, es un karma fijo para todos los días que dure el paseo, ya sean 5 días, una semana o un mes completo (el cual menos mal y a D-s gracias no ha sido el caso).

    Karma se supone que sucede cuando alguien hace algo malo, eso malo se le devuelve, pero yo me pregunto: ¿POR QUE PUTAS ME PERSIGUIÓ EL KARMA EN ESTOS PASEOS? Siempre traté con respeto a mis demás compañeritos de clase, al contrario, varios de esos compañeritos fueron los culpables de mis momentos de tensión durante años escolares, y por ende de migrañas que me llevaban a la cama. En este momento no quiero mencionar nombres, porque de algo estoy segura, y es que me he encargado que a varias de estas personas les persiga el karma de una u otra forma y les devuelva los años angustiosos que me hicieron sufrir en el colegio. Perdón, ¿en donde íbamos? Ah, sí, ¡los infames paseos de integración! Pienso que es interesante compartir estas experiencias con personas que encuentren algún sentido del humor en aquellas, ya, que como alguna vez le dije a mi mejor amigo: “Hasta cierto punto me agrada saber que mi sufrimiento y desdichas del pasado son motivo para hacer reír a alguien querido en el presente”.

    Espero llenarme muy pronto de valor y fuerza para poder morderme los labios y comenzar a recopilar esos "pormenores" escolares...

    Ánimo, ánimo...

  • La mia vita

    Son muchos los momentos en los que me pongo a pensar sobre mi vida, y mas que todo a cuestionar mi existencia en este mundo, el cual de por cierto esta siendo destruido por la propia humanidad. No solo hablo de las guerras que ha habido, están sucediendo y de las futuras, sino también de la naturaleza. Me encuentro viviendo en una ciudad demasiada fría, donde a veces hay uno que otro día que se siente como la primavera, mas no es suficiente para compensar aquellos vientos helados que parten caras descubiertas y deprimen a la gente. Es por esta época cuando entristezco mas y pienso en mi pasado y como he cambiado, no solo físicamente pero mentalmente y emocionalmente. Mi personalidad ha enfrentado una transformación excesiva, si eso es…excesiva. Gracias a mi memoria fotográfica, aun guardo memorias muy vividas de mi tiempo en el colegio. La mayoría de ese tiempo fue sufrido, y casi me lleva a volverme una persona destructiva. No tengo ánimos de dar detalles, porque tengo una confusión. En mi mente hay un caos organizado y solo fragmentos están siendo transportados a mi movimiento en manos y dedos para expresarlos en papel. Nadie mas sabe esto, y la única forma de sacarlo de dentro de mi es escribiéndolo. Recuerdo que en el entierro de mi abuelita en el 2001 en Bogota, lo único que yo podía hacer era pellizcarme seguido mientras ocultaba las lagrimas que salían de mis ojos tapados por unos lentes oscuros. Me pellizcaba porque en mi inmadura mente en esa época solo creía que cosas malas le pasaban a otra gente, pasaban en otras familias, no en la mía. Pensaba que el cáncer solo era una enfermedad maligna que le sucedía a personajes en novelas. En aquel momento solo quería despertar de una terrible pesadilla, pero no fue así. Y en estos momentos aun llorando recuerdo cuando la vi morir en su casa. Yo estaba recostada al pie de ella mientras dejaba de parpadear. No cerraba sus ojos, y en ese momento supe que aquella teoría de que antes de morir vemos nuestra vida recrearse ante nosotros, es verdad. Su mirada se perdió en lo infinito durante su ultima hora de sufrimiento. Ese ser hermosos estaba en el ultimo viaje de su vida, yo estaba junto a ella. No se en estos momentos si tener memoria fotográfica es una bendición o una maldición. Tengo aquellos últimos momentos grabados nítidamente en mi mente, e incluso después de casi cinco años cuando cierro los ojos antes de dormir me es obligatorio repasar aquellos momentos. La verdad no me había dado cuenta de esto, pero ese momento el cual desnuda mi alma mostrando el gran hueco que tengo, es el momento divino en el que pase de ser una niña inocente a una mujer defensiva. Me di cuenta de que la vida es frágil, y hay ciertas personas que por envidia quieren destruir lo que no tienen. Hay personas tan malignas que le desearían la muerte a su semejante, volviéndose victimas del veneno de la envidia. Tal vez para aquel que lea esto nada de lo que he escrito tenga sentido. La verdad es que ni me interesa hacer buen uso de puntos y comas, solo quiero desplazar mis dedos en las letras. El recuerdo de aquellos pellizcos y golpes que yo misma me di me hacen recordar que si hay cosas peores en la vida que le pueden suceder. Quien putas dice que no soy una buena escritora? Uno escribe primero para uno y después para el resto. Si recuerdo en un capitulo de un programa de televisión que veo, uno de los personajes es escritora. Este personaje solo escribía sobre anécdotas de su vida, no era capaz de cruzar la línea que lleva a la ficción Su remedio fue volver a sus raíces judías, volver a su hogar y recordar un evento, el cual no se sabe aun, que paso en su niñez el cual la cambio para siempre. Creo que mi punto es que debemos usar ficción en nuestras vidas, no tiene nada malo esta despierto pero aun imaginar que seria si en realidad la vida es un sueño y cuando morimos despertamos de aquel. Si, en estos momentos esta lloviznando, estoy en la oscuridad de mi habitación y creo que con esto he superado el mal de la decepción que me había sido inyectado repentinamente hace unas horas atrás. Me estoy terminando de desintoxicar, sin haber golpeado la pared, sin haberme castigado a mi misma por los errores. Tal vez un día como este se repetirá, quien sabe, solo espero estar dispuesta a enfrentar el envenenamiento de nuevo en vez de dejar que termine de correr por mi sangre hasta consumirme lentamente y morir de desilusión. Por otro lado, creo que he encontrado a mi salvador...

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